Cine

El cine como expresión artística de la sociedad industrial

 Uncategorized Por goocine El cine como expresión artística

Intentar encasillar al cine dentro de los rótulos de “arte” o “industria” es entrar en una dicotomía hasta ahora difícilmente resuelta. Los más brillantes críticos y teóricos de cine han postulado sus ideas sobre el asunto, pero lo cierto es que las miradas han sido tan diversas que resulta imposible llegar a una categorización definitiva.

A menudo se hace referencia al cine denominándolo “séptimo arte”. Hacer cine es, sin duda alguna, hacer arte. Más allá de toda subjetividad, pocos dudarían a la hora de tildar de obras de arte a films como “2001: Odisea del Espacio” (Stanley Kubrik, 1968) o grandes películas neorrealistas como “Ladrones de Bicicletas” (Vittorio de Sica, 1948) o “La Tierra Tiembla” (Luchino Viconti, 1948).

Lo cierto es que el arte, o lo artístico, están en la esencia del cine mismo. Hacer una película, ya sea ficción o documental, consiste no sólo en narrar una historia, sino en intentar exponer a través de los medios que el cine brinda, una forma propia de ver el mundo, un pensamiento, una ideología.

Es cuestionable si todas las películas que llegan a nuestras pantallas alcanzan ese objetivo, pero lo cierto es que en ese terreno debería radicar la motivación de cineastas y productores. De más está decir que el cine constituye un hecho estético, dado que logra transmitir sentidos que traspasan la barrera de la lógica y la literalidad y que, más bien, se nos presentan como una revelación.

Y es que, de lo contrario, ¿Cómo se explica el efecto que tiene en nosotros la secuencia psicodélica de, la anteriormente nombrada, “2001: Odisea del Espacio“? Ha transcurrido casi medio siglo y la película sigue dejando boquiabierta a generación tras generación. Recordemos, además, que el cine supo tener su respuesta en tiempos de las vanguardias históricas al igual que cualquier otra manifestación artística: y de ahí provienen grandes obras cinematográficas que supieron romper con las formas establecidas de realización audiovisual.

A su vez, es imposible pensar en cine sin pensar en industria. El aspecto industrial del cine yace en su génesis misma. Cuando los hermanos Lumiére desarrollaron el Cinematógrafo, ese invento que permitía capturar imágenes en movimiento hacia fines del Siglo XIX, lo explotaron como un invento tecnológico; y su atracción, dado que se convirtió en un espectáculo de feria, radicaba en lo novedoso del mecanismo y en el asombro que producía ver fragmentos de realidad en movimiento proyectados “sobre una pared”.

El desarrollo del cine a lo largo del Siglo XX vino de la mano del desarrollo industrial, y la expansión de esta nueva tecnología, desde Europa a los mercados periféricos, responde naturalmente al contexto histórico del comercio global. El cine depende enormemente de los avances tecnológicos en todo el proceso de realización.

El esquema de producción de una película, así se trata de una “súper-producción” de alguna major hollywoodense o de una película independiente de bajo presupuesto, responde a un modelo de trabajo piramidal propio de la sociedad industrial capitalista.

El cine es una síntesis de la combinación, no siempre armoniosa, entre arte e industria. A largo de la historia, algunas corrientes se han sentido más allegadas a una definición que a otra, pero lo cierto es que coexisten en una dependencia irremplazable. El cine supo ser, en definitiva, el modo de expresión artística más paradigmático de la sociedad industrial.

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